Descubre la mejor época del año, basado en clima, temperatura y precipitación histórica.
El mejor clima en La Habana es de Enero, Febrero, Marzo. — clima clima estable
🌡Caliente y seco
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| Puntuacion | 87 | 91 | 91 | 87 | 73 | 63 | 64 | 60 | 62 | 76 | 84 | 87 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clima | Agradable | Agradable | Agradable | Caliente y seco | Caliente y seco | Caliente y lluvioso | Caliente y seco | Caliente y lluvioso | Caliente y lluvioso | Caliente y seco | Agradable | Agradable |
| Temperatura | 20–26°C | 20–28°C | 21–29°C | 22–31°C | 23–31°C | 24–31°C | 25–32°C | 25–33°C | 25–31°C | 24–30°C | 22–28°C | 21–27°C |
| Sensación | 20–27°C | 21–29°C | 22–30°C | 24–33°C | 26–35°C | 28–36°C | 29–38°C | 30–38°C | 29–37°C | 27–33°C | 24–30°C | 22–29°C |
| Precipitación | 42mm 8 días | 27mm 5 días | 22mm 5 días | 36mm 6 días | 92mm 11 días | 134mm 14 días | 82mm 10 días | 117mm 12 días | 125mm 14 días | 92mm 13 días | 53mm 9 días | 42mm 8 días |
| Sol | 9.6h ☀︎ 88% | 10.4h ☀︎ 91% | 11.0h ☀︎ 92% | 12.1h ☀︎ 96% | 12.0h ☀︎ 90% | 10.8h ☀︎ 80% | 12.3h ☀︎ 92% | 11.7h ☀︎ 90% | 10.6h ☀︎ 86% | 10.1h ☀︎ 87% | 10.0h ☀︎ 91% | 9.6h ☀︎ 89% |
| Viento | E · 22 km/h | E · 23 km/h | E · 23 km/h | E · 22 km/h | E · 20 km/h | E · 18 km/h | E · 18 km/h | E · 18 km/h | E · 17 km/h | E · 20 km/h | E · 22 km/h | E · 21 km/h |
| Humedad (%) | 73% | 72% | 68% | 68% | 72% | 78% | 75% | 76% | 79% | 77% | 75% | 76% |
| Duración del día | 10.9h | 11.4h | 12.0h | 12.7h | 13.3h | 13.5h | 13.4h | 12.9h | 12.3h | 11.6h | 11.0h | 10.7h |
Musicos de jazz cubanos e internacionales llenan clubes y teatros de la ciudad en diciembre, cuando el clima seco y temp…
El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano trae a cineastas, criticos y aficionados a los cines de La Habana durante tod…
Este encuentro de la industria del tabaco atrae a coleccionistas y conocedores a La Habana cada febrero para catas, visi…
La sabiduría viajera convencional corona a febrero como el mes dorado de La Habana, pero enero le roba el título silenciosamente: ofrece un clima caribeño templado y seco prácticamente idéntico, al tiempo que te ahorra las avalanchas de turistas y las avenidas colapsadas del final del invierno.
Párate en el muro del malecón del Malecón en enero y el Atlántico enviará una brisa fresca y salada sobre la piedra mientras los sedanes clásicos traquetean frente a fachadas de tonos pastel descoloridos. La mayoría de las guías apuntan directamente a febrero como el momento ideal para aterrizar en la legendaria capital de Cuba, seducidas por una diferencia mínima de aire más seco. Pero se pierden la realidad cotidiana sobre el terreno. Para febrero, la ciudad se congestiona con grupos de excursión organizados, delegados del tabaco y tarifas de alojamiento privado infladas. Enero ofrece exactamente el mismo regalo —aire fresco por la mañana, sol suave que nunca sofoca y tardes secas hechas para deambular— con suficiente espacio libre para escuchar realmente el ritmo espontáneo de la ciudad.
La Habana en enero es la ciudad funcionando en su versión más amable. Las temperaturas diurnas se sitúan alrededor de los 26 grados, brindando una calidez suave que te permite recorrer los callejones de piedra de Habana Vieja desde el desayuno hasta el anochecer sin romper en un sudor agotador. Las brisas marinas barren sin obstáculos desde los estrechos y a través de las columnatas de Centro Habana, manteniendo la humedad a raya. Puedes sentarte en el perímetro de Plaza Vieja bajo el cielo abierto, saboreando lentamente un vaso de ron oscuro, y ver cómo se desarrolla la vida diaria en lugar de esquivar a los abanderados de los tours.
Febrero sigue siendo encantador desde un punto de vista puramente meteorológico, pero el carácter de la ciudad cambia. A medida que los visitantes internacionales llegan en masa para eventos como el Habanos Festival, los enclaves exclusivos de Miramar y los barrios históricos de Habana Vieja se llenan a su máxima capacidad. Las calles se vuelven más ruidosas, la contratación de taxis clásicos se convierte en negociaciones más rígidas y la intimidad relajada de pleno invierno retrocede. Si quieres La Habana en su versión más fácil y atmosférica, enero ofrece casi exactamente las mismas condiciones secas y soleadas de febrero, conservando al mismo tiempo el margen para deambular sin rumbo.
Marzo conserva gran parte del encanto del invierno con condiciones excepcionalmente secas. Los cielos sobre el Castillo del Morro se mantienen despejados día tras día, y el Atlántico conserva la frescura justa para templar el sol de la tarde. El tráfico peatonal disminuye después del pico de febrero, lo que convierte a marzo en uno de los meses más fluidos para explorar las grandes mansiones de Vedado o ver la puesta de sol sobre el puerto. Se siente relajado, asentado y confortablemente cálido.
Para abril, sin embargo, notarás los primeros signos reales de que el verano tropical empuja hacia el norte. La brisa se calma, el sol adquiere un filo implacable al mediodía y la sensación térmica supera los 30 grados. La compensación es una caída clara en el número de visitantes. Si haces tus recorridos a pie por el Paseo del Prado antes del mediodía y te resguardas tras gruesas contraventanas coloniales durante las horas más calurosas, abril te recompensa con un ritmo local pausado antes de que lleguen las lluvias.
A finales de mayo, la atmósfera caribeña cambia por completo. Los días secos y despejados dan paso a una pesada humedad tropical, y de junio a octubre, La Habana se convierte en una intensa prueba de resistencia. Las temperaturas altas rondan los primeros treinta grados, pero la espesa humedad tropical hace que en la piel se sientan más cerca de los 38 grados. Caminar por bloques urbanos densos como Centro Habana a primera hora de la tarde se siente sofocante; el asfalto atrapa el calor y el movimiento del aire se detiene por completo entre la mampostería agrietada.
La lluvia en estos meses no llega como una educada neblina costera. Cae en aguaceros tropicales torrenciales —chubascos intensos que despejan el cielo y desbordan los desagües callejeros en minutos, haciendo que los peatones corran a refugiarse bajo el pórtico más cercano. Agosto y septiembre son los meses más pegajosos y tranquilos para los viajes extranjeros, puntuados por la apacible vida de los barrios y ocasionales alertas de huracanes en todo el Caribe occidental. Si visitas en este margen, adáptate al horario cubano: levántate temprano, desaparece en galerías con aire acondicionado o resguárdate durante el abrasador horno del mediodía, y regresa al Malecón solo después del atardecer, cuando toda la ciudad migra al muro para atrapar cualquier corriente que baje del agua.
Noviembre marca la ruptura definitiva en el clima. Las fuertes lluvias tropicales disminuyen drásticamente, los vientos alisios regresan desde el noreste y el opresivo manto de humedad se levanta de la costa. Pero la noticia ya se ha sabido por completo: noviembre es el mes más visitado del calendario. Los pasajeros de cruceros, los viajes organizados y los viajeros independientes desembarcan en masa, llenando las estrechas aceras de Habana Vieja y llevando la logística de la ciudad al límite. El clima es innegablemente agradable, pero la ciudad se siente abarrotada y con todo reservado de forma perpetua.
Diciembre trae una atmósfera mucho más dinámica a medida que la presión de las multitudes disminuye ligeramente y la vida cultural se dispara. La ciudad alberga el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, llenando los cines clásicos de estilo art decó a lo largo de la Calle 23 en Vedado de cinéfilos de todas las Américas. A finales de mes, el Festival Internacional de Jazz de La Habana toma los teatros y patios al aire libre, haciendo que los riffs de metal y la percusión improvisada resuenen por las avenidas iluminadas por la luna. Las tardes de diciembre son secas, frescas e innegablemente eléctricas, preparando el escenario para la sublime calma invernal de enero.
Principales lugares y atracciones para organizar tus días una vez que sabes cuándo ir.
El USS Maine (ACR-1) fue un acorazado pre-dreadnought de segunda clase de la Armada de los Estados Unidos, el segundo en entrar en servicio y el primer buque de la Armada estadounidense en portar el nombre del estado de Maine. Junto a su gemelo, el Texas, fue construido en respuesta al acorazado brasileño Riachuelo y al incremento de las fuerzas navales de Hispanoamérica. La disposición de su armamento principal era similar al del Ironclad británico HMS Inflexible (1876) y comparable al de los buques italianos. Sus dos torretas principales estaban dispuestas en échelon, escalonadas una a cada costado de la nave, a estribor la de proa y a babor la de popa, con cortes en la superestructura, para permitir el fuego a ambos costados, así como en caza o retirada. Carecía de mástiles completos, debido a la mayor fiabilidad de las máquinas de vapor en el momento de su construcción.
La Santa Iglesia Catedral Metropolitana de La Habana, dedicada a la Inmaculada Concepción de María, es un templo católico, ubicado en la ciudad de La Habana, Cuba. Se alza en el corazón de La Habana Vieja, en la zona más antigua de la ciudad, declarada por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Es la sede episcopal de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana.
El Museo de la Revolución, ubicado en La Habana, reúne material y colecciones relativos a la revolución cubana. Creado el 12 de diciembre de 1959 por decreto del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, firmado por el entonces Ministro de las FAR y posteriormente Presidente de Cuba, Raúl Castro.
El Cristo de La Habana es una escultura que representa al Sagrado Corazón de Jesús, obra de la escultora cubana Jilma Madera. La estatua fue hecha de mármol de Carrara, el mismo que se utilizó en los monumentos del cementerio de Colón de La Habana.
El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) es un museo público situado en el centro histórico de La Habana (Cuba). Subordinado al Ministerio de Cultura, ocupa dos edificios en las cercanías del Paseo del Prado: el Palacio de Bellas Artes, destinado al arte cubano y el Palacio del Centro Asturiano, que alberga las colecciones de arte universal. Un tercer edificio, el antiguo Cuartel de Milicias, se destina a funciones administrativas.
El Parque John Lennon es un parque urbano público establecido en la primera mitad del siglo XX y que está situado en el barrio El Vedado, La Habana, Cuba, ocupando toda una manzana exactamente en la calle 17, entre las calles 6 y 8, renombrado así a partir de la colocación en el de una estatua de tamaño natural del famoso compositor inglés e integrante del legendario cuarteto The Beatles. El nombre anterior era Parque Menocal, en honor al tercer presidente de la República de Cuba Mario García Menocal.
El Estadio Pedro Marrero es un estadio de fútbol y el segundo más grande para la práctica de ese deporte en la isla de Cuba. Está ubicado en el municipio Playa de su capital, La Habana.
El convento de San Francisco de Asís, también conocido como basílica menor de San Francisco de Asís, es un conjunto religioso de arquitectura barroca situado en la plaza de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja, Cuba. Su construcción se inició en 1548 y concluyó en 1591, aunque el complejo fue objeto de importantes ampliaciones y reformas estructurales entre 1731 y 1738.
Finca Vigía o La Vigía es la residencia del escritor estadounidense Ernest Hemingway en La Habana, Cuba, ubicada en el barrio de San Francisco de Paula, en el municipio de San Miguel del Padrón, y actualmente funciona como el Museo Ernest Hemingway.
El Estadio "Latinoamericano" es una infraestructura de béisbol conocido popularmente en Cuba como “El Coloso del Cerro”, o sencillamente "El Latino", que se encuentra ubicado en este municipio de la ciudad de La Habana, Cuba y sede del equipo Industriales. Es el estadio de béisbol más grande del país fue abierto al público en 1946.
El Palacio de los Capitanes Generales, actual Museo de la Ciudad, es un edificio histórico situado en la Plaza de Armas de La Habana (Cuba). Construido entre 1776 y 1792, fue la residencia oficial de los capitanes generales de la Capitanía General de Cuba durante el periodo colonial español.
El castillo del Príncipe, es un fuerte militar enclavado en la Loma de Aróstegui, en La Habana, Cuba.
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